Válvulas de control de flujo: estos componentes gestionan la velocidad de paso de fluido dentro de un sistema. Su función principal reside en introducir deliberadamente una resistencia controlada a la corriente de fluido. Al modular el área de la sección transversal disponible para el flujo en un punto específico, permiten una regulación precisa de la velocidad de movimiento o del rendimiento volumétrico aguas abajo. El principio operativo implica la creación de una restricción variable, calibrada para lograr una característica de flujo deseada frente a los diferenciales de presión predominantes y las demandas del sistema. La selección considera las propiedades inherentes del fluido y la precisión requerida de modulación en todas las condiciones operativas.
Válvulas de retención: estos dispositivos imponen el movimiento de fluido unidireccional. Su propósito fundamental es permitir el flujo libremente en la dirección de avance designada y al mismo tiempo evitar automáticamente cualquier inversión. Esta función se logra mediante mecanismos internos diseñados para responder pasivamente a la presión y dirección del propio fluido. Cuando hay presión de flujo directo, el elemento interno cambia a un estado abierto ofreciendo una resistencia mínima. Si el flujo intenta revertirse o cesar, el elemento interno utiliza fuerzas del sistema (como contrapresión, gravedad o acción de resorte) para volver a sellar rápidamente, bloqueando el paso por completo. Esta operación autónoma es fundamental para proteger los componentes del sistema y mantener las rutas de flujo previstas sin intervención externa.